Publicado en MI VIAJE A INDIA, PLANETA LABORATORIO

Un día en el Desierto

Basta con poner un pie en este lugar para creer que dejamos de estar en India. Podríamos pensar incluso que es alguna ciudad de Oriente Medio. Pero NO es así. JAISALMER se encuentra en la frontera con Pakistán. Y el color amarillo arenoso le a dado el nombre de CIUDAD DORADA.

Como parte de nuestro recorrido por India, estaba pasar una noche en el desierto. Se puede llegar en tren o en avión; además que movilizarse por esta pequeña ciudad es bastante sencillo. Podrás perderte entre sus angostas calles y encontrar la salida fácilmente.

A penas llegas, verás una enorme muralla que rodea una gigante fortificación. Lo que la hace especial; es que este no es un museo o un espacio arqueológico; es la ciudad y está habitada.

Al ser una zona totalmente desértica, no existe otra fuente de ingresos, más que el TURISMO; por ello todo está lleno de vacas sagradas, vendedores, restaurantes, artesanías y los pequeños templos que jamás pueden faltar.

Y algo que no pueden dejar de probar es esta bebida llamada LASSI, que es una especie de yogurt con fruta; realmente no sabría a que compararlo, pero es delicioso. Solo miren nuestras caras de felicidad, después de haber tomado uno.

Pero ahora les cuento sobre el desierto. La principal atracción en Jaisalmer es pasar la noche allí, al aire libre y cuyo nombre es THAR.

DESIERTO DE THAR

Salimos en horas de la tarde, justo para maravillarnos con la hermosa puesta de sol, que se nos presentaba en el camino. Debo decirte que hasta este momento, esta es la más hermosa que eh visto en toda mi vida. Nunca vi un sol tan grande desaparecer tan despacito; como si no existiera prisa, tomándose su tiempo para ser admirado por todos.

Y de pronto del lado opuesto, aparecía hermosa como ninguna, la LUNA. Al igual que al sol; nunca antes había visto una luna tan grande, como aquel día. Y los guardé en mi mente y mi corazón como recuerdos memorables de mi paso por el desierto.

Esa sensación de libertad simplemente no la cambiaría por nada. La arena sobre mis pies, y una delgada franja en el horizonte que separa el cielo del desierto; eran todo lo que necesitaba para que ese bello sentimiento aflore dentro de mí.

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